Deroombing. Nueva terapia antiestrés

El 28% de los trabajadores de la Unión Europea padece estrés laboral.  El coste anual de esta dolencia en España está cifrado en unos 750 millones de euros, aunque el cálculo no incluye la pérdida de competitividad. l En países como Reino Unido o EEUU, donde sí se tiene en cuenta este factor, las estimaciones se elevan hasta 17.000 millones de euros y 38.000 millones de euros, respectivamente. l Los trabajadores españoles sitúan su nivel de estrés en un 5,6 sobre 10. En 2001, la cifra era de 4,78. l Por comunidades autónomas, los trabajadores que aseguran estar más estresados son los navarros y los catalanes; por sector, los que se dedican a la intermediación financiera, y por sexo, las mujeres. l Se calcula que uno de cada 10 españoles ha recurrido en alguna ocasión a los fármacos para combatir el estrés.

Se buscaron voluntarios para derribar un hotel a mazazos. Cuanto más estresados, mejor. Ocurrió en Madrid el pasado 3 de julio…..y se tienen pensadas otras acciones del mismo tipo así que,  si usted demuestra que las tareas del hogar le tienen al borde del colapso, que las pocas horas que duerme las pasa soñando con su jefe o jefa, -y no nos referimos a esa clase de sueños…-, que echa en la oficina más horas que un reloj…, entonces hay un mono, un casco y un mazo de obra esperando para usted.

La cadena NH -335 hoteles en 21 países- está en proceso de renovación. Buscan una imagen más próxima, dar a las habitaciones lo que dicen un estilo zen, que, por si no lo sabe, es algo que tiene que ver con la armonía, el equilibrio, la espiritualidad. Y han pensado que lo mejor es empezar a martillazos.

En lo que en la jerga del marketing se conoce como «evento para conseguir notoriedad», han decidido que sea gente de la calle quien les eche abajo uno de sus 34 hoteles madrileños, 146 habitaciones en la céntrica calle de Alcalá.

«Recientemente, el Ministerio de Trabajo publicó la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo», aclara Enrique Tellechea, director de marca y publicidad de NH. «La media de los trabajadores españoles presenta un nivel de estrés de 5,6 sobre 10. Así que nos hemos inventado esta pequeña terapia antiestrés del deroombing, que consiste en aprovechar que estamos de reformas para invitar de manera desenfadada a gente que se considere muy estresada a destrozar habitaciones».

Todo comenzó con una especie de casting. Tras varias pruebas, se seleccionó a los 30 candidatos más estresados para que arramblen con 10 dormitorios y parte de la recepción durante un tiempo aún no determinado de entre tres y cinco minutos. Al cabo de los cuales se designaría, por el no muy científico método de observar su poder destructor, al más estresado de todos.

Una de las normas fue que la fachada del hotel y la estructura se mantendrán iguales, lo que quiere decir: prohibido tirar tabiques. Lo demás quedó a disposición de la ira de los quemados, que pudieron rasgar cuadros, arrancar cortinas, machacar televisores, reventar váteres, hacer espejos añicos, destrozar mesillas…

Todo bajo la supervisión de la psicóloga Laura García Agustín. «Cuando realizamos cualquier actividad física», explica, «el organismo segrega endorfinas. Eso, psicológicamente, nos alivia de tensiones. Pero además, culturalmente, lo de romper es algo prohibido, no es políticamente correcto. Cuando el ser humano se da permiso para romper algo se permite una especie de transgresión. Y si encima es un hotel, la sensación se intensifica, nos sentimos poderosos».

«Evidentemente», prosigue, «tras romper algo, los factores estresantes siguen ahí. Uno va a llegar muy relajado al día siguiente, pero para acabar con el estrés también hay que trabajar a otros niveles».

Más o menos eficaz, la solución de acabar con el estrés a martillazos no es nueva. Jorge Arribas lleva cuatro años predicándola desde un desguace de automóviles de Soria. La empresa que fundó en 2003, Stop Stress, ha llegado hoy hasta Dubai.

Entre sus terapias están los partidos de fútbol en el barro, las competiciones de trineo en que los perros son sustituidos por personas o, directamente, poner a un grupo de directivos de empresa a aullar en medio del monte imitando al hermano lobo.

Pero la destrucción de coches a ritmo de rock duro -a veces con gogós- sigue siendo la actividad estrella. Podría sonar muy de macho, muy viril, muy testosterónico, pero…

Arribas, de 29 años, habla como un personaje de tira cómica de El Jueves, lo que entre tanto coaching yteam-building se agradece: «A veces te vienen unas tías con su Barbour y sus náuticos que tú dices: “Vaya fresita” y luego flipas con cómo vuelcan los coches. Hasta te piden el cuchillo para pinchar ellas las ruedas».

En 2006 Stop Stress facturó 300.000 euros y espera llegar en breve a los 600.000 u 800.000.

Y es que al mismo ritmo que crecen los niveles de estrés, florece una industria más o menos próspera de manejo del mismo. De terapias agresivas a medidas más convencionales como las clases de yoga o los seminarios. En EEUU, donde un 20% de los trabajadores participa en algún programa de reducción de estrés, se estimaba en 2004 que esta industria manejaba ya entonces unos 8.700 millones de euros.

La consultora de recursos humanos Mercer acaba de publicar un estudio sobre beneficios de salud en la empresa. Para 382 jefes de personal de 16 países europeos, el estrés es la causa de entre el 10 y el 20% de las bajas laborales de su compañía, sólo por detrás de las lesiones óseas o musculares.

Según el mismo estudio, el 49% de las empresas europeas -el 45% en el área comprendida por España y Portugal- promociona alguna iniciativa de salud -no exclusivamente vinculada con el estrés- para reducir el absentismo, aunque no esté claro que sean del todo efectivas. En relación con el estrés, como apunta Marisol Sanz, médico y directora del área de beneficios para empleados de Mercer, «probablemente lo más eficaz sea articular jornadas más razonables». Una quimera.

También escéptica respecto a las fórmulas para acabar con el estrés a golpes se muestra Mónica Grossoni, psicóloga clínica al frente de SocialNet. Hace poco han empezado con seminarios para el manejo del estrés en empresas. Lo suyo tiene más que ver con identificar cuáles son los estresores, aprender técnicas de relajación y respiración, simular situaciones para adquirir pautas de cómo vencer la ansiedad… «Si se trata de hacer bajar la adrenalina, subirla a tope no parece muy apropiado», argumenta.

Lo cual no quita para que, con estrés o sin él, cargarse un hotel mole. Si está interesado, esté atento a la prensa salmón el próximo domingo. Será cuando se publique el anuncio con la dirección de correo electrónico a la que enviar su hoja de méritos como estresado.

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